
Hay una conversación que no ocurre en casi ningún gimnasio.
No está en las clases de iniciación. No está en los planes de entrenamiento. No la tienen la mayoría de entrenadores personales.
Es la conversación sobre el suelo pélvico.
Y su ausencia tiene consecuencias reales.
Moverse es bueno. El cuerpo está hecho para moverse.
Pero no todo movimiento es adecuado para todo cuerpo en todo momento.
Hay mujeres que llevan años haciendo abdominales hiperpresivos, saltando,
corriendo, levantando peso, sin que nadie les haya explicado que su suelo pélvico podía estar pagando el precio.
Y lo está pagando.
Las pérdidas de orina al saltar o correr no son un accidente. Son una señal de que algo en el sistema de presión abdominal no funciona como debería.
El suelo pélvico trabaja en coordinación con el diafragma, la musculatura abdominal profunda y los multífidos de la espalda. Forman lo que se llama la unidad de estabilización central.
Cuando entrenas, la presión intraabdominal sube. Cada salto, cada carrera, cada esfuerzo genera una onda de presión que viaja hacia abajo. El suelo pélvico tiene que ser capaz de absorberla.
Si no puede, el cuerpo busca compensaciones. Y esas compensaciones tienen nombre: pérdidas de orina, pesadez pélvica, dolor lumbar, prolapso en casos avanzados.
No se trata de dejar de hacer deporte. Se trata de hacerlo bien.
Running. El impacto repetido del pie contra el suelo genera una presión constante sobre el suelo pélvico. Sin una musculatura preparada, ese impacto se acumula.
CrossFit y entrenamiento de alta intensidad. Los saltos, los levantamientos olímpicos y los ejercicios hiperpresivos son los de mayor riesgo si el suelo pélvico no está en condiciones.
Abdominales clásicos. Los crunch tradicionales aumentan la presión abdominal sin activar el suelo pélvico de forma coordinada. Son uno de los ejercicios más contraindicados en postparto, prolapso o incontinencia.
Clases de step, aeróbic o boxeo. El componente de impacto es alto y pocas veces se contempla la valoración previa del suelo pélvico.
Antes de empezar a entrenar de forma intensa, idealmente.
Pero si ya estás entrenando y tienes alguno de estos síntomas, el momento es ahora:
Pérdidas de orina al saltar, correr, estornudar o reír
Sensación de pesadez o presión en la zona pélvica después de entrenar
Dolor en la zona lumbar o en la cadera sin causa aparente
Necesidad urgente de ir al baño durante o después del ejercicio
Sensación de que "algo se sale" en la zona pélvica
Ninguno de estos síntomas es normal. Son comunes. Pero no son normales.
En Sabrina Dengra - Suelo Pélvico Ibiza®, cuando alguien llega antes de empezar a entrenar o con síntomas ya presentes, hacemos una valoración completa.
Evaluamos el tono muscular del suelo pélvico: si hay hipertonía (tensión excesiva) o hipotonía (falta de fuerza y control). Observamos cómo gestiona la presión abdominal al moverse. Identificamos si hay factores de riesgo según el historial: partos previos, cirugías, tipo de actividad física habitual.
Y a partir de ahí, damos pautas reales y concretas.
No "evita correr para siempre". Sino cómo preparar el cuerpo para volver a correr bien.
El deporte es salud. Pero el deporte sin información también puede ser una fuente de problemas que tardan años en resolverse.
Si llevas tiempo entrenando y tienes síntomas que has normalizado, o si estás a punto de empezar una actividad física intensa, hacer una valoración de suelo pélvico antes es la decisión más inteligente que puedes tomar.
No es un lujo. Es prevención.
Y la prevención siempre es más fácil que la recuperación.
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