Incontinencia urinaria tras la operación de próstata: qué ocurre y cómo mejorarla

Si te han operado de próstata y ahora tienes pérdidas de orina, quiero que sepas dos cosas desde el principio: no estás solo y esto tiene solución en la mayoría de los casos.

La incontinencia urinaria tras una prostatectomía es uno de los efectos secundarios más frecuentes de esta cirugía. Y sin embargo, muchos hombres llegan a consulta meses después sin haber recibido ninguna orientación sobre qué podían hacer. Este artículo existe para cubrir ese hueco.

Por qué aparecen las pérdidas de orina después de la cirugía

Durante la cirugía se puede alterar el esfínter uretral externo, que es el músculo que controla de forma voluntaria el cierre de la uretra. También se puede afectar la musculatura del suelo pélvico en su conjunto, que juega un papel fundamental en la continencia.

El resultado: el sistema de cierre que tenías antes de la operación ya no funciona igual. Y el cuerpo necesita tiempo y trabajo para reorganizarse.

No es un fallo tuyo. Es una consecuencia conocida de una cirugía mayor en una zona anatómicamente compleja.

¿Cuánto tiempo dura la incontinencia urinaria tras la prostatectomía?

No hay una respuesta única, porque depende de varios factores: el tipo de cirugía, tu estado muscular previo, la edad y si has recibido rehabilitación o no.

En términos generales, la mayoría de los hombres experimoran una mejora significativa en los primeros tres a seis meses. Algunos recuperan la continencia antes. Otros necesitan más tiempo, especialmente si no han trabajado el suelo pélvico de forma dirigida.

Lo que sí sabemos con claridad es que la fisioterapia de suelo pélvico reduce el tiempo de recuperación y mejora los resultados. No es algo opcional ni complementario: es parte del protocolo de recuperación.

Qué hace exactamente la fisioterapia de suelo pélvico en estos casos

Cuando un hombre llega a consulta después de una prostatectomía, lo primero que hago es una valoración completa. No solo de la musculatura pélvica, sino también de la postura, la respiración y los hábitos que pueden estar dificultando la recuperación.

A partir de ahí, el trabajo incluye:

  • Reeducación del esfínter y la musculatura pélvica. Aprender a activar correctamente los músculos que controlan el cierre de la uretra. No es simplemente "apretar": hay que saber qué músculo activar, cuándo y con qué intensidad.

  • Coordinación con la respiración y el esfuerzo. Toser, estornudar, levantarse de la silla o coger peso son situaciones que aumentan la presión abdominal y pueden provocar pérdidas. Se trabaja cómo gestionar esos momentos.

  • Reeducación vesical. En algunos casos hay urgencia urinaria o una vejiga que se ha vuelto muy reactiva. Se trabaja también ese patrón.

  • Trabajo postural y de movilidad. La cicatriz quirúrgica, la postura adoptada durante el postoperatorio y las tensiones acumuladas también influyen. Todo eso forma parte del tratamiento.

¿Cuándo es el mejor momento para empezar?

Cuanto antes, mejor. Idealmente, antes incluso de la cirugía.

Trabajar el suelo pélvico en el preoperatorio —lo que se llama prehabilitación— permite llegar a la operación con una musculatura más tónica y consciente. Eso se traduce, en muchos casos, en una recuperación más rápida después.

Si la cirugía ya ha pasado, el momento de empezar es ahora. Independientemente de cuánto tiempo haya transcurrido. He trabajado con hombres que llegaron con más de un año de pérdidas sin haber recibido ninguna orientación, y la mejora fue real y significativa.

No hay un punto de no retorno. Pero sí hay un principio claro: cada semana que pasa sin trabajarlo es una semana de recuperación que se retrasa.

Lo que nadie te suele contar antes de la operación

Muchos hombres me dicen lo mismo cuando llegan: "El urólogo no me dijo nada de esto."

Y no es una crítica al urólogo. Es una realidad del sistema: la fisioterapia de suelo pélvico masculino sigue siendo poco conocida, y la información que recibe el paciente antes y después de una prostatectomía es muchas veces incompleta en este aspecto.

Tener pérdidas de orina no es algo que tengas que aceptar como consecuencia permanente de la operación. No tienes que resignarte a usar compresas el resto de tu vida ni a organizar tu día alrededor de los baños.

Hay trabajo que se puede hacer. Y los resultados, cuando se aborda bien y a tiempo, son muy buenos.

Si estás pasando por esto y quieres saber qué se puede hacer en tu caso concreto, puedes escribirme directamente por WhatsApp.

Te cuento cómo trabajamos y resolvemos tus dudas sin compromiso:

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