
El postparto es una etapa de grandes cambios en la que tu cuerpo necesita tiempo, cuidado y ejercicios específicos para recuperarse.
No se trata de volver al deporte de golpe, sino de fortalecer poco a poco el suelo pélvico y el abdomen profundo con movimientos seguros que te ayuden a ganar confianza y energía.
Después del parto, muchas mujeres notan el abdomen blando, pérdidas de orina, dolor en la cicatriz o sensación de pesadez en la zona íntima.
Empezar con ejercicios genéricos o intensos demasiado pronto puede empeorar la situación, provocando diástasis abdominal, incontinencia o incluso prolapsos.
Por eso, lo ideal es trabajar con ejercicios adaptados que respeten tu ritmo, tu recuperación y tu nueva realidad como madre.
1. Respiración diafragmática
Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas.
Coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen.
Inhala por la nariz llevando el aire hacia la barriga, y exhala suavemente activando el abdomen.
👉 Ayuda a conectar con tu core profundo y relajar tensiones.
2. Activación del suelo pélvico
En la misma posición, imagina que intentas “cortar el pipí” y “aguantar un gas” al mismo tiempo.
Mantén unos segundos y relaja.
Haz 8-10 repeticiones suaves, sin forzar.
👉 Refuerza la base del suelo pélvico y mejora el control.
3. Movilidad pélvica
Túmbate con rodillas flexionadas.
Bascula la pelvis suavemente hacia delante y hacia atrás.
Hazlo despacio, acompañando con la respiración.
👉 Libera la zona lumbar y mejora la postura.
4. Ejercicio de puente suave
Desde la misma posición, eleva la pelvis poco a poco hasta formar una línea con rodillas, cadera y hombros.
Mantén unos segundos y baja despacio.
👉 Activa glúteos y abdomen profundo sin impacto.
5. Estiramiento de columna de gato-vaca
Colócate a cuatro apoyos.
Inspira arqueando la espalda (vaca).
Exhala redondeándola hacia arriba (gato).
👉 Mejora la movilidad de la columna y la conexión con tu respiración.
Empieza siempre con ejercicios suaves y progresivos.
Evita saltos, abdominales clásicos y deportes de impacto en las primeras fases.
Escucha tu cuerpo: si notas dolor, presión o pérdidas, detente.
Combina los ejercicios con descanso, hidratación y autocuidado.
Consulta con una especialista en suelo pélvico para una valoración personalizada.
Recuperas la fuerza del abdomen y el suelo pélvico.
Reduces molestias en la zona lumbar y pélvica.
Previenes complicaciones como la diástasis o el prolapso.
Ganas energía y confianza en tu cuerpo.
Disfrutas de un postparto más activo y consciente.
El postparto no es solo cuidar de tu bebé, también es cuidarte a ti.
Con ejercicios seguros, acompañamiento profesional y constancia, puedes volver a sentirte fuerte, conectada y libre de limitaciones.
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